La Laguna: La Frontera Que No Se Siente
Duranguenses MX | hace 8 meses | Vistas: 62
Cuando la gente de aquí dice “voy a La Laguna”, casi nunca está pensando en una línea estatal. Está pensando en un mismo “territorio cotidiano”: empleo, escuela, hospitales, mercado, fútbol, proveedores, familia. Esa integración (cultural y económica) no es casual: se construyó durante siglos, pero explotó con tres motores muy concretos: agua + algodón + ferrocarril. Hay dos maneras útiles (y complementarias) de entenderla: A) La Laguna como región histórica y cultural (Comarca Lagunera): Un espacio del semidesierto donde la vida se organizó alrededor de los ríos Nazas y Aguanaval, que en épocas de avenidas formaban lagunas interiores como la Laguna de Mayrán (de ahí el nombre). B) La Laguna como región urbana y funcional (zona metropolitana): En la práctica diaria, el “corazón” urbano se concentra en una metrópoli interestatal encabezada por Torreón, Gómez Palacio y Lerdo, con fuerte vínculo con Matamoros y Francisco I. Madero. En 2020, esta zona (con esos municipios) sumó 1,434,283 habitantes. La unión nace porque la geografía obligó: en un territorio seco, el agua no “alcanza” si se gestiona con fronteras políticas rígidas. La actividad agrícola y, más tarde, industrial, empujó a que la región funcionara como un solo sistema. Un texto histórico de la Universidad Iberoamericana Torreón señala que lo que hoy llamamos Comarca Lagunera coincide, “fundamentalmente”, con un territorio que autoridades civiles y jesuitas nombraron desde 1598 como Alcaldía Mayor de Parras, Laguna y Río de las Nazas (es decir: región, no estado). Y antes del “boom” moderno, ya existía agricultura comercial regional. Hay constancia de cultivo de algodón en la zona de Parras desde al menos 1787, y un impulso fuerte desde 1812 por condiciones de mercado (guerras, escasez de textiles). Si hay una fecha que acelera la integración económica regional, es 1883. Un estudio sobre la región lagunera documenta que el tendido del Ferrocarril Central desde 1883 cruzó La Laguna y la conectó con otras urbes del país y, después, con Estados Unidos; además, en 1888 se conectó la estación de Torreón con el Ferrocarril Internacional, y las redes siguieron ampliándose (1888 y 1897). Ese “nuevo mapa” de conectividad hizo dos cosas a la vez: No hay un “fundador” único; La Laguna se construye por capas: El crecimiento agrícola dependía de canales y acequias; eso generó tensiones y negociaciones porque la tierra valía según su acceso a riego. El mismo estudio señala que, a fines del siglo XIX, La Laguna llegó a ser presentada como productora de una parte enorme del algodón nacional (se menciona incluso 75% en esa fuente), lo que explica la rápida acumulación de riqueza regional y el salto hacia industria y comercio. Un dato simbólico: la Compañía Industrial Jabonera de La Laguna (industria ligada a la semilla de algodón) se estableció en Gómez Palacio en 1898, reflejando cómo la región empezó a integrar agro + industria + mercado. La Revolución y la reforma agraria reacomodaron la propiedad y, con ello, el control del agua. Un artículo académico en SciELO documenta que en 1936 se decretó el fraccionamiento de haciendas en la Comarca Lagunera, y que se creó el Sistema de Riego No. 17 (15 de abril de 1938) para conservación y distribución de aguas de los ríos Nazas y Aguanaval. Posteriormente, trabajos técnicos describen al Distrito de Riego 017 como una gran plataforma regional, creado en 1941 para optimizar y elevar la producción agrícola. La integración actual se nota en cuatro cosas: La Laguna opera como un clúster: actividades que se alimentan entre sí (campo–industria–servicios–logística). Con el tiempo, parte de la vocación agrícola se reorientó a la cadena lechera. En su informe, Grupo Lala subraya que La Laguna/Comarca Lagunera es una de las zonas más fuertes del país en producción lechera en establos. Un ejemplo clave es Industrias Peñoles: su operación metalúrgica Met-Mex (ubicada en Torreón) reporta inicio de operaciones desde 1901 y miles de empleos (cifra de empleados reportada al cierre de 2024). En la lectura moderna, La Laguna se ve como nodo logístico-industrial. Datos públicos de Data México (Secretaría de Economía) reportan importaciones regionales por US$4,562 millones en 2024, con insumos fuertes como partes y accesorios automotrices. (Esa misma fuente advierte que parte del comercio se anonimiza; úsalo como termómetro, no como “contabilidad perfecta”.) Aquí hay un dato muy útil y comparable: el Valor Agregado Censal Bruto (VACB) del INEGI (Censos Económicos 2019, con año de referencia 2018). No es “PIB total” (no incluye todo, como gobierno y buena parte del agro), pero sí es un proxy muy sólido del peso económico formal (industria, comercio y servicios principalmente). En el díptico estatal, INEGI muestra que: Lectura: solo estos dos municipios laguneros suman alrededor de 38.7% del valor agregado censal de todo Durango (y 34.5% del empleo censal). Eso explica por qué, económicamente, La Laguna es una “segunda capital productiva” para el estado. Para Coahuila, INEGI reporta que el estado registró 433,579 millones de pesos de VACB y que los municipios con mayor participación fueron: Lectura: Torreón por sí solo representa aprox. una cuarta parte del valor agregado censal de todo Coahuila. Si algo une a La Laguna, es el agua; si algo la puede frenar, también. Un documento técnico de CONAGUA sobre el acuífero Principal–Región Lagunera detalla, entre otros puntos: Además, el Programa Hídrico Regional 2021–2024 (Conagua) menciona un déficit importante en un acuífero sobreexplotado (sin disponibilidad), cuantificado en 188 millones de m³ anuales en ese documento. La crisis del agua potable (incluida la preocupación por arsénico ligado a extracción profunda) detonó el proyecto “Agua Saludable para La Laguna”. En una comunicación oficial de Presidencia se explica que el proyecto busca resolver un problema histórico porque antes se obtenía agua mediante pozos profundos con arsénico perjudicial para población de Durango y Coahuila. Y la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha emitido criterios/lineamientos sobre obligaciones de acceso a información y estándares (Escazú) vinculados a este proyecto. La llave del futuro no es solo atraer empresas: es gobernanza interestatal real (acuerdos de agua, planeación urbana común, transporte metropolitano, y ordenamiento del suelo). La Laguna ya es un solo sistema económico; administrarla como “dos mitades” cuesta caro.La Laguna: la frontera que no se siente
Investigación sobre una región binacional (Durango–Coahuila) unida por agua, trabajo y comercio
1) ¿Qué es “La Laguna” en términos reales?
Nota útil: según el tema (cultura, agua, planeación, economía), distintas instituciones y estudios “dibujan” La Laguna con bordes un poco distintos. Por eso verás listas más amplias cuando se habla, por ejemplo, de riego y acuíferos.
2) ¿Por qué se dio esta unión? El origen: agua y mercado
3) Desde cuándo “comienza” La Laguna moderna: el giro del ferrocarril (1883)
4) ¿Quiénes “la crearon”? (Más que una persona: varios actores)
a) Hacendados, canales y el “reino del algodón”
b) Industrialización regional temprana
c) Reforma agraria y el agua “institucional”
5) ¿Cómo se enlaza la gente hoy? Vida diaria sin “aduana”
6) La economía y el comercio: ¿cómo funciona el “motor lagunero”?
a) Lo agropecuario (del algodón a la leche)
b) Industria ancla (metalurgia y manufactura)
c) Comercio exterior y cadenas de suministro
7) ¿Cuánto aporta a la economía de cada estado? (Dato duro disponible)
A) Aporte del lado de Durango (clave: Gómez Palacio)
B) Aporte del lado de Coahuila (clave: Torreón)
8) El “pegamento” y también el límite: el agua
Agua Saludable para La Laguna
9) ¿Qué futuro podría tener La Laguna? Tres escenarios razonables
Escenario 1: “Potencia industrial del semidesierto” (si el agua se estabiliza)
Escenario 2: “Crecimiento con freno” (si el agua mejora solo parcialmente)
Escenario 3: “Estrés hídrico y ajuste” (si la gestión falla)
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