Benigno Montoya: Legado Del Arte Neogótico En Durango

 Duranguenses MX | hace 11 meses | Vistas: 79

     



Benigno Montoya es una figura fundamental en la historia del arte mexicano, especialmente reconocido por su labor en la arquitectura, escultura y pintura durante finales del siglo XIX y principios del XX. Proveniente de una familia de albañiles y artistas, Montoya desarrolló un estilo propio inspirado en las corrientes historicistas europeas, dejando una huella imborrable en la ciudad de Durango y sus alrededores. En este artículo exploraremos su vida, su obra y su impacto en el arte y la cultura regional.

Biografía

Nació en Trancoso, Zacatecas, el 13 de febrero de 1865, y desde niño se estableció en la ciudad de Durango, donde aprendió el oficio de cantero con su padre, Jesús Montoya. Desarrolló su carrera entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, con obra religiosa, civil y, sobre todo, funeraria. Falleció en Durango el 25 de diciembre de 1929.

Su padre, Jesús Montoya, era albañil, oficio que transmitió a sus hijos y que influyó decisivamente en la formación artística de Benigno. En el censo de Durango de 1869, se registra a Jesús Montoya junto a su esposa Hesiquia Muñoz y sus hijos Teresa y Benigno, este último con apenas 8 años.

A los 12 años, Benigno recibió clases de dibujo con Urbano González en el Instituto Juárez, donde probablemente también tuvo contacto con Atanasio Vargas, pintor formado en la Academia de San Carlos. Esta formación formal en dibujo, combinada con el aprendizaje práctico en albañilería y talla en piedra de su padre, le brindó las bases para su futura carrera artística.


Auge artístico entre 1880 y 1900

Durante este periodo de estabilidad política y económica, Benigno Montoya pudo desarrollar plenamente sus habilidades. Su trabajo se caracteriza por la incorporación de estilos historicistas o revivals, especialmente el neogótico, muy en boga en Europa y México en esos años. Entre 1887 y 1914 dirigió importantes obras civiles como las haciendas Lajas y La Goma, además de realizar obras emblemáticas en Durango como:

  1. Remates de ventanas y portada lateral del Teatro Principal (1902)
  2. Decoración de la Quinta Gameros en Chihuahua (1907)
  3. Esculturas representativas de las estaciones del año y el comercio en el paseo de las Moreras (1910)
  4. Figura de la Justicia en la Penitenciaría (1914)



Obras destacadas

  1. Templo de Nuestra Señora de los Ángeles (Durango): construcción y decoración (1890–1897).
  2. San Agustín (Durango): altar mayor y portada lateral; estética neogótica en la capilla del Arzobispado.
  3. Catedral de Durango: colocación de los arcángeles San Miguel y San Gabriel en cúpulas laterales (1897).
  4. Capilla del Seminario (hoy templo de San Martín de Porres) y torres de Analco y del Refugio.
  5. Teatro Ricardo Castro (Durango): relieves y cantería de fachada; alto relieve de Mozart.
  6. Parroquia de San Juan Bautista de Analco (Durango): capilla de Nuestra Señora de Loreto y ciprés del presbiterio. Altar firmado por Montoya en 1906.
  7. Quinta Gameros (Chihuahua): decoración/ornamentación en cantera (1907).
  8. Arte funerario en el Panteón de Oriente (hoy Museo de Arte Funerario Benigno Montoya): decenas de monumentos entre 1898 y 1929.

¿Cuántas obras realizó aproximadamente?

En el Panteón de Oriente se le atribuyen más de 80 esculturas funerarias (dentro de un conjunto de más de 700 monumentos conservados en el recinto). Los registros de prensa local indican que labró decenas de obras en ese cementerio entre 1898 y 1929.


Estilo artístico

Su obra mezcla historicismos porfirianos con especial afinidad por el neogótico (tracerías finas, “filigrana” en cantera, pináculos, arcos apuntados), además de recursos neoclásicos en portadas y altares. En el arte funerario, predominan ángeles, ánimas y escenas de la Pasión, tallados en cantera blanca.


Impacto cultural y artístico

Montoya es considerado un pilar en la arquitectura neogótica y la escultura en Durango. Su obra, tanto pública como funeraria, continúa siendo un referente de la riqueza cultural de la región. Instituciones como el Centro para la Investigación de las Artes Durango (CIAD) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han promovido la conservación y difusión de su legado.


¿Por qué se reconoce su legado?

  1. Porque definió la fisonomía de Durango con obra religiosa, civil y funeraria de gran calidad técnica y estética.
  2. Porque su producción funeraria dio pie al primer museo de arte funerario del país que lleva su nombre, dentro del Panteón de Oriente.
  3. Porque dejó obra firmada y documentada (p. ej., el altar de 1906 en Analco) y una escuela de cantería local que continuó su lenguaje.


¿Por qué es un ícono en Durango?

Montoya está presente en edificios emblemáticos (Ángeles, San Agustín, Catedral, Teatro Ricardo Castro) y en el imaginario funerario del Panteón de Oriente; su trabajo se volvió patrimonio identitario de la ciudad y referente del arte en cantera del norte de México.

Reflexión

La vida de Benigno Montoya es la historia de un oficio convertido en arte: desde el taller familiar hasta las grandes obras públicas y religiosas, su mano convirtió la cantera en memoria. No fue académico de salón; fue un maestro de obra que elevó lo cotidiano —un altar, una fachada, una tumba— a símbolos de ciudad. Por eso su nombre perdura: porque la ciudad de Durango se lee también en piedra.


Benigno Montoya representa un ejemplo destacado de artista polifacético que supo combinar la tradición familiar con la formación académica para desarrollar un estilo único en el arte neogótico mexicano. Su legado en la arquitectura, la escultura y la pintura sigue vivo en las calles, templos y panteones de Durango, testimonio de su talento y dedicación. Estudiar su obra es reconocer una parte esencial de la historia cultural de México y el poder transformador del arte en la identidad regional.





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